Bueno, pues la verdad es que inconscientemente lo estoy haciendo… Resulta que en el primer trimestre le puse a mis chiquiturris la película de El viaje de Chihiro en varias sesiones, y causó auténtica sensación. Tanto es así que a dia de hoy los puedes ver jugando en el recreo gritando: “yo soy Chihiro”, “vamos a hacer una fila como la cola de Haku”, o diciendo en clase: “nos ponemos la cremallera como Yuubaba a Chihiro”. Por no hablar de que casi todos mis niños/as se las ingeniaron para que algún tío, primo, o amigo le consiguiera la película.
Pero la hazaña no queda aquí. No contentos con la expectación que levantó tamaña obra maestra, se quedaron con ganas de más, y una de mis chiquiturris me trajo al cole El castillo ambulante para que la viésemos. Cuando les estaba yo contando que la íbamos a ver en trocitos y que era del mismo hombre que hizo El viaje de Chihiro otro de mis niños me dijo: “¡Ah!, ¿es de Hayao Miyazaki?”. No cabía en mí de mi asombro, y despertó la curiosidad del resto de compañeros, que también quisieron saber cómo se llamaba el hombre.
Además, cuando yo les hago dibujillos en la pizarra para explicar alguna cosilla y tal y represento alguna figura humana le suelo poner los ojitos manga tan monos: ^^. Pues el otro día dos de mis niñas me trajeron dibujillos con ojos así. La verdad es que no lo puedo evitar, y me parto de risa.
Encima son adictos a “Campeones”, y se pasan los ratos cantando el opening, y a los eternos Pòkemon, que aún siguen dando guerra. Miedo me da cuando llegue Naruto a nuestras pantallas. Se llenará el patio de chidoris, rasengans, bandanas y pelos naranjas.
ESTADO ACTUAL:
Con dolor de muelas








