![]()
Baila. No lo hagas pensando si así vas bien, si es el momento de dar un giro o si la música te pide hacer un suelo. Simplemente baila. Olvídate de pensar ahora. Tienes que intentar vaciar la cabeza. Coge la llave, abre la puerta y tira todo eso que ahora te impide evadirte.
- No puedo. Me cuesta hasta respirar. Es una música muy rápida, y creo que no seré capaz de seguirla sin darme un trastazo a mitad de la pieza.
- ¡Eso es una tontería! Di que no quieres arriesgar. Que te da miedo el cambio de ritmo que se avecina (o no, que no sé qué será peor). Que temes no haber sabido responder a las expectativas que otros habían depositado en ti y que te aterra pensar cómo vas a acabar esta coreografía.
- Supongo que tienes razón. Debes de ser una de las personas que mejor me conoce. Y me molesta que sea así, porque prefiero no tener que enfrentarme con determinados fantasmas danzantes. Tiemblo de pensarlo. Y no consigo disfrutar del todo cuando bailo, asediada por pensamientos que me aprisionan el pecho, que me humedecen los ojos y que me retuercen las entrañas. Intentaré bailar con la mejor de las sonrisas hasta el 26 de junio, y luego, quizás, me iré con la música a otra parte…
- Eso es. Y hasta el 26, tira a la basura los pensamientos innecesarios. Déjate llevar por la música, baila a su compás como has hecho hasta ahora, o marcando el tuyo propio. Pero baila feliz, y disfruta el momento, que lo que tenga que ser, será. Tanto si bailas como si te escondes entre las bambalinas. El público decidirá si te mereces un aplauso, o si será mejor buscar nueva estrella. Pero no te hundas, pase lo que pase, no te hagas un ovillo, que siempre habrá otras compañías. Y sabes que tu público no te fallará. Así que no les falles a ellos ahora.
- Vale…
ESTADO ACTUAL:
Que sí, que no… Bastante preocupada. En el 2007 hay una plaza con mi nombre








