Tribunal Supremo
26 Febrero, 2008 por cristinuchi
“Cuatro características corresponden al juez:
Escuchar cortésmente, responder sabiamente,
ponderar prudentemente y decidir imparcialmente”.
Sócrates
Recuerdo la primera vez que vi el Tribunal Supremo: a medida que nos acercábamos a la puerta se me iba a haciendo un nudo en el estómago de pensar que, algún día, tarde o temprano, a Abel le tocaría entrar ahí, al matadero.
Íbamos dirección a la puerta cuando un ruido nos sobresaltó: la rama de un árbol había caído sobre un coche aparcado, lo que contribuyó a aumentar la tensión y nerviosismo del momento.
Queríamos preguntar a alguien por dónde entraban los opositores, y dónde se examinaban, pero ni tiempo nos dio de acercarnos a la puerta, porque en seguida nos salió al paso un vigilante vestido de verde que pretendía averiguar qué hacíamos allí. No se puede pasar, nos dijo. Y lo cierto es que, con el miedo que daba el enorme edificio, ¿quién iba a querer hacerlo?
Dimos la vuelta y nos acercamos a la puerta por la cual, supuestamente, entraban los opositores. Otro vigilante se nos echó encima (como para querer hacer algo, vamos), y éste sí nos dio permiso para pasar, atravesando, eso sí, el correspondiente detector de metales y la cinta de Rayos X.
Subimos a la segunda planta, donde estaba ubicado el tribunal de Abel (el número 5)…
Aún recuerdo cuando me asomé a esa enorme sala. Recuerdo el bocado que me pegó el estómago. Su cara, mezcla de miedo, impresión y sorpresa. Recuerdo la temible sensación que me dio. Porque, señoras y señores, esa sala daba auténtico miedo.
He de decir que era preciosa, realmente preciosa. Pero cuando asocias esa IMPRESIONANTE sala con la desagradable sensación que supondrá para Abel… Me lo imagino ahí, sentado en el sillón de los acusados, con al menos cinco pares de ojos (de los miembros del Tribunal) clavados en su persona, escudriñando al milímetro sus palabras, analizando cada gesto o movimiento… y se me ponen de corbata:

La foto es de este fotolog.
ESTADO ACTUAL:
recordando, asustadita…






¡Buenas Cristina!
Perdona que al final te responda por aquí, pero no sabía si estabas aún en Madrid o no, si verías el correo… así que, ‘¡gracias por la felicitación! ^^
Por cierto, ¿qué tal le fue a Abel? Fuera como fuere, mándale ánimos de mi parte! ¡Besos!
¿Y cómo le fue a Abel, Tisti?
Pues éste no era todavía su año. La media está en cuatro años y cuatro meses, y era la primera vez que se presentaba.
Sin embargo, fue un auténtico CAMPEÓN: pudo decir las dos primeras preguntas enteras, y cuando acabó, el presidente del tribunal le dijo “¿Lleva poco tiempo, no? Pues tiene buena presencia y muy buena capacidad comunicativa, así que siga estudiando”.
Y eso fue una gran inyección de motivación.
wa! qué miedo @.@
Jups, ¡qué miedo! Da respeto solo en sí la sala… Qué mundo éste de las oposiciones, pero por lo visto también hay grados dentro de él ¡¡glups!! Un saludo