20 de junio. Acabó el curso… Y con él se acabó también un año maravilloso en compañía de mis caracoles. Me ha sabido tan a poco estar sólo un año con ellos…
Hay que ver lo rápido que se pasa el tiempo cuando una está a gusto. Hace unos meses veía sus fotitos: tan pequeños, tan lindos… Enseguida me encariñé con ellos, pues no se podía hacer otra cosas con unas personitas tan especiales (y mira que son pequeñas, pero se suele decir que las mejores esencias se guardan en frascos pequeños). Y hoy se acabó.
Les voy a echar mucho de menos, y me da pena pensar que sólo he estado un añito con ellos, que tendrán un vago recuerdo de mi a medida que pase el tiempo, porque ni siquiera me seguirán viendo en el cole. Aunque, he de decir, que para ponérselo difícil les he regalado un DVD con algunos de los mejores momentos de este año, así que al menos mi carita la tendrán por ahí.
Algo que me apena muchísimo es que ya no soy la Seño Caracol. Sé que puede parecer una tontería, pero para mí ha sido un gran orgullo haber sido esa persona durante este curso, y ahora lo echaré mucho de menos.
Eso, y a mis pequeñurris, sus familias, las risas, los juegos, los abrazos, los besos… Sólo un curso es demasiado poco tiempo.
Adoro mi trabajo, y me siento afortunada de ser MAESTRA. Aún me queda mucho por aprender, pero este año con mis caracoles he podido superarme y crecer en mi profesión. Puffff, no saben cuánto bien me han hecho, cuántas alegrías me han dado, y cuánto los voy a echar de menos.
Adoro mi trabajo, pero aún me falta fuerza para sobrellevar estos momentos.
Hay un texto precioso que me mandaron en un email y que resume a las mil maravillas lo que siento:
“Cuando digo que soy maestra de infantil la gente, en general, responde con un “Ah” tan soso que me gustaría exclamar:
¿Dónde más podría peinar coletas, abrochar botones, cinturones… y ver un desfile de moda a diario?
¿Dónde, aunque siempre me vista con chandal, me dirán que estoy guapa?
¿En qué sitio, sino en el cole, me abrazaría un apuesto jovencito y me diría que me quiere?
¿Dónde eres tan importante que hasta le has de limpiar los mocos a la estrella del desfile?
¿En qué otra parte olvidaría mis penas porque tengo que atender tantos arañazos, mordiscos, chichonescocos y corazones afligidos?
¿Quién recibe más flores que yo?
¿Dónde más podría guiar en la escritura de las primeras letras una manita que quizás algún día escriba un libro?
¿En qué otro lugar recibiría el regalo de sonrisas como éstas?
¿En qué otro sitio me harían un retrato gratis?
¿En qué lugar mis palabras causan tanto asombro?
¿En qué trabajo, cuando faltas dos días, te reciben con los brazos abiertos?
¿Dónde puedes ver en primera fila la ejecución de grandes obras de arte?
¿Dónde conservaría el alma joven, sino en medio de un grupo cuya atención es tan efímera que siempre debo tener a mano una caja de sorpresas?
¿En qué otro sitio derramaría lágrimas porque hay que dar por terminado un año de relaciones felices?
Me siento grande trabajando con pequeños.
A todas las maestras de Educación Infantil que tanto siembran para que otros lo recojan. ¡Gracias, maestras!”
No quiero aburrir a nadie, ni pasarme de sensiblera, es que hoy estoy triste. Y ya está.
ESTADO ACTUAL:
un poco triste